El pasado día 14 de marzo del año del Señor de 2010, nuestro hermano D. Diego Jesús Geniz Velazquez, realizó la Exaltación de nuestra Real Hermandad, en la Iglesia de Ntro. Padre Jesús Nazareno.

 

"Es tiempo de salir a la calle a mostrar la cruz, nuestra cruz que en esta epoca, bajo la batuta de un falso progresismo de escaparate, quieren eliminar de todos los ámbitos sociales, empezando por los colegios. Somos la Hermandad de Jesús, no nos debemos a ninguna ideología política, teñida de un color o de otro. Seremos más o menos humildes, pero siempre libres. Nuestro único débito es con este Señor que va camino del Calvario, hipotecando su vida por la de todos nosotros."

 

 

Hay un barrio en La Algaba

arrabal franciscano y cabal

calles que cuentan los días

para ver la Madrugá;

ojos que esperan al Señor,

que es el Dios de la verdad,

 

puerta pequeña del cielo

que vale una eternidad

 

Hay un barrio en La Algaba

siempre edén primaveral,

donde los olores huyen

de la pena terrenal.

Aroma de pan prieto

que daban a desayunar

a tós los arazuceros

que se iban a labrar

 

Hay un barrio en La Algaba

con veleta celestial

y una fuente que añora

a los que han partido ya.

Porque este barrio, señores,
es patria espiritual

de los labios que le rezan

al que su perdón nos da

 

 

Hay un barrio en La Algaba,

harina de otro costal,

que por tener hasta tiene

tres cuartos de Catedral;

que no hay mejor marinero

no dejar naufragar

que el Nazareno moreno

bronce, canela y juncal

 

Hay un barrio en La Algaba

y ustedes comprenderán

que se llame Cruz a la gloria

si en ella habitando está

el Rey de los Cristianos

entre paredes de cal

 

 

"Un paso que camina con poca gente, pero con cierto público. El suficiente y deseado por esta Dama de Azul a la que el rocío enjoya cada Viernes Santo los varales de su palio.

Intimidad de capilla y nombres que hilvanan una historia apasionada. Sonrisa socarrona de Antonio El Macho, ironía incansable de Jeromito, piropo enronquecido de Simplicio

No la eligen los ojos que la miran, es Ella quien escoge el corazón que la venera. Siempre diciembre en su talle, siempre abril en su mirada. Júbilo eterno. Fin de mis penas. La encontré en la Calzada y en la prestancia de la Magdalena. Pero me quedé contigo, mi Dama de Azul, siempre contigo".

 

Y después de esto, cuando el atardecer de la vida nos lleve hasta San Pedro, podamos mostrar con orgullo el mejor pasaporte para entrar en el cielo, para encontrarnos con sus ojos, nuestro ADN que llevamos desde la cuna y más allá de la muerte: ¡¡ser JESUITA hasta el tuétano!! AMÉN.

 

 

 

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(Fotos de Belén Vargas, cedidas por Diario de Sevilla)